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Sostenibilidad

Introducción

La problemática de la sostenibilidad en las organizaciones es tan apasionante como frustrante. Existen historias fascinantes y muy inspiradoras, pero también se adoptan muchas medidas superficiales, e incluso contraproducentes, como plantar árboles para compensar emisiones (una estrategia más que discutible), implementar políticas de ecogestos (que quizá representen el ¿1%? de la solución) o diseñar logotipos de color verde (la tinta verde es la que más contamina de todas).

El problema no es la maldad de las empresas o sus dirigentes, sino la falta de interés y conocimiento generales. Al fin y al cabo, es un tema nuevo. El sector editorial español no está ni mejor ni peor servido que los demás: algunas editoriales (pocas) exploran medidas ambiciosas y otras toman decisiones superficiales; mientras tanto, la mayoría permanece silenciosa.

Queremos pensar que nosotros formamos parte del primer grupo. En esta sección hablaremos de las iniciativas que nos parecen importantes: aquellas que afectan a la evolución del modelo de negocio, la marca, el producto y las operaciones de nuestra organización.

Sabemos que la sostenibilidad no es un gran argumento de venta. Por eso pensamos que esta sección puede interesar sobre todo a algunos actores del sector del libro: libreros, distribuidores, impresores, autores, editores... Ojalá alguno se anime a interactuar con nosotros y ayudarnos a mejorar (o tomar algún tipo de decisión para sí mismo).

Tipos de impacto y prioridades

De acuerdo con el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) realizado por Greening Books, el 42% del impacto directo e indirecto de los libros en España proviene del sourcing (fabricación de materias primas, principalmente papel), el 30% de la fabricación y el 13% de la distribución. Estas tres etapas del ciclo de vida del libro representan el 85% del impacto directo e indirecto total y por eso son prioritarias para nosotros.

(Si conocéis otros ACV de libros en España, hacédnoslo saber, por favor.)

Más allá del impacto directo e indirecto, está el impacto inducido: el impacto que nuestra actividad, nuestra marca, nuestro producto, etc., induce en la actividad de los demás.

El impacto inducido es incuantificable, pero importantísimo. Especialmente en el caso de una editorial como Arpa, que publica libros de no ficción, ya que los autores y libros de no ficción desempeñan un papel relevante en muchos debates públicos o de sociedad, así como en casi cualquier proceso de cambio de conducta individual importante.

Por tanto, trabajar sobre nuestro propio impacto inducido también es prioritario.

En resumen, nuestras prioridades son:

  • Sourcing
  • Fabricación
  • Distribución
  • Impacto inducido

A continuación contamos cómo lidiamos con cada una de ellas.

Sourcing

Arpa consume más o menos una tonelada de papel por título publicado. Estas son las vías que hemos encontrado para consumir menos papel o consumir papel con menor impacto medioambiental.

Papel certificado FSC o PEFC

La certificación forestal de un papel garantiza que la gestión del bosque y las operaciones de la empresa papelera cumplen con estándares acordados a nivel internacional. No vale la pena entrar en los detalles de cada certificado (para saber más: PEFC y FSC). Lo esencial es consumir únicamente papel certificado. Eso hacemos.

Vale la pena subrayar que el impacto medioambiental del papel certificado es inferior al del papel reciclado, que requiere destintar y blanquear, procesos que consumen mucha energía y productos químicos contaminantes. Es mejor dedicar el papel reciclado a usos que no requieran de estos procesos.

Papel de pasta mecánica

Los papeles pueden ser de pasta mecánica o química. El papel de pasta mecánica se obtiene con calor (vapor) y presión mecánica (para triturar la pasta). El de pasta química emplea productos químicos para desagregar la pasta. Aunque no disponemos de ACV de cada tipo de pasta, toda la información que hemos logrado obtener parece indicar que el balance medioambiental de la pasta mecánica es superior al de la química. Por tanto, utilizamos pasta mecánica. 

Nuestro proveedor de papel es Holmen Paper, una empresa sueca que utiliza madera proveniente de bosques escandinavos y prácticamente no trabaja con pasta química. En realidad, en el norte de Europa casi nadie trabaja con pasta química. En el sur de Europa, en cambio, ocurre lo contrario: poca gente trabaja con pasta mecánica.

Papel de 60 gramos/m2

El papel tiene un determinado gramaje (es decir, pesa más o menos). Un papel de libro puede tener un gramaje de 60, 70, 80, 100 o incluso más gr/m2.

Inicialmente, Arpa utilizaba papeles de 80, 90 y 100 gr/m2, porque estos gramajes suelen asociarse con la noción de “papel de calidad”, y nosotros siempre hemos querido publicar “libros de calidad”.

En 2019 decidimos utilizar casi sistemáticamente papel de 60 gr/m2. Se trata del gramaje mínimo recomendado para preservar la calidad del tintado y por tanto la legibilidad del texto. Una decisión tan sencilla como esta redujo automáticamente nuestro consumo de papel en más de 25%.

Más tarde, descubrimos que el papel de 60 gr/m2 tiene otras ventajas: hace que los libros sean más ligeros y por consiguiente más fáciles de transportar y sostener entre las manos para personas con problemas articulares (y qué coño, para todo el mundo). Además, el papel más ligero también es más flexible, lo cual hace que los libros se mantengan abiertos por sí solos con mayor facilidad, sin necesidad de que el lector o la lectora tengan que destrozar el lomo (punto débil histórico por excelencia del libro en tanto que objeto industrial).

Fabricación

Escoger el mejor formato de libro posible

Poca gente sabe que la cantidad de papel perdido durante el proceso de fabricación de un libro depende del formato (longitud y altura) del mismo, y de lo bien adaptado que esté dicho formato a las dimensiones de la maquinaria del impresor con el que trabaja el editor. Arpa utiliza un formato de 140 x 213 mm. Es un óptimo “famoso” en el sector editorial. No es el formato de libro más elegante que existe, pero permite no perder ni un gramo de papel dada la maquinaria que utiliza nuestro impresor, del que hablaremos más adelante. 

Puede parecer una tontería, pero lo cierto es que hay bastante papel en juego. Muchas editoriales todavía escogen su formato de libro de acuerdo con un criterio de diferenciación de marca, sin tener en cuenta el criterio medioambiental. Es legítimo, faltaría más.

Evitar el consumo de productos químicos en el revelado de las planchas de impresión

Las planchas de impresión de un libro (en offset) son de aluminio y su fabricación supone un impacto medioambiental muy importante (13% del total de acuerdo con el ACV que hemos mostrado anteriormente). Se trata de una limitación estructural de la impresión en offset.

Esto se debe al impacto del propio aluminio, así como al revelado de las planchas, que utiliza productos químicos contaminantes (como ocurre con los carretes fotográficos). El año pasado nuestro impresor invirtió en una nueva procesadora que divide por seis el consumo de productos químicos respecto a la tecnología convencional. Actualmente investiga el uso de nuevas planchas que consumen todavía menos productos químicos. El proceso es más lento, pero reduce el impacto total del ciclo de vida del libro en casi un 1%.

Consumir tintas de origen vegetal

La tinta puede ser de origen mineral o vegetal. De nuevo, la fabricación de la tinta mineral consume muchos productos químicos contaminantes y por tanto su balance medioambiental es peor que el de la tinta vegetal (que es básicamente aceite vegetal). La contrapartida es que la tinta vegetal es un 25% más cara que la mineral.

Hace tiempo que intentamos trabajar con tinta vegetal o como mínimo mayoritariamente vegetal. Por ahora solo hemos conseguido utilizar tintas con un porcentaje de aceite vegetal del 80% en nuestras cubiertas. El problema es la tinta de tripa, que es la más importante: por motivos que todavía no entendemos del todo bien, no existen proveedores de tinta vegetal para tripa de libro. Estamos investigando esta cuestión de la mano de nuestro impresor.

Utilizar cajas de cartón para el transporte de los libros

Una vez fabricados, los libros pueden retractilarse (es decir, envolverse en plástico) o colocarse en cajas de cartón. Como es lógico, el balance medioambiental de la segunda solución es mucho mejor que el de la primera. Arpa utiliza cajas de cartón.

Curiosamente, lo habitual es lo contrario: muchas editoriales prefieren retractilar, principalmente porque la gestión logística de paquetes retractilados es más sencilla que la de cajas de cartón y la mayoría de distribuidores prefiere trabajar así. Pero también porque algunos impresores tienen automatizado el proceso de retractilado (y por tanto no cobran por él), y en cambio no tienen automatizado el encajado (y por tanto cobran por él).

Encontrar al impresor adecuado

Como cualquier proceso industrial, la fabricación de libros es compleja. Para nosotros, la experiencia y el interés por la sostenibilidad de nuestro impresor de referencia, Romanyà & Valls, han sido fundamentales a la hora de explorar todas estas iniciativas. Próximamente nos gustaría compartir aquí una entrevista con ellos.

Por otra parte, vale la pena subrayar que Romanyà es un impresor de la provincia de Barcelona. Esta proximidad (Arpa también está en Barcelona) es buena. Muchos editores trabajan con impresores extranjeros (principalmente rumanos y chinos) más baratos que los españoles. El problema es que no son más competitivos, sino solo más baratos, porque las externalidades negativas del transporte no se ven reflejadas correctamente en el precio.

¿Y el ebook?

No está nada claro que el balance medioambiental de un libro electrónico sea mejor que el de un libro en papel. De hecho, es más probable que ocurra lo contrario. Las ACVs que conocemos sitúan el impacto medioambiental de un ereader en una horquilla de 100-200 veces el impacto de un libro en papel. Por tanto, en primera instancia, un ereader debería evitar la compra de 100-200 libros en papel para tener un impacto medioambiental positivo. Sin embargo, es poco probable que se lean tantos libros de media en un ereader.

En cualquier caso, vale la pena decir que Arpa publica casi todos sus títulos en formato ebook, y también que el cálculo que hemos compartido es muy incierto. ¿Qué ocurre si el lector de libros electrónicos no usa un ereader sino una tablet, que hubiera comprado de todos modos? En ese caso, el impacto del ebook será muy inferior al del libro en papel. En cambio, ¿qué ocurre si, como pasa muchas veces, el lector de ebook acaba comprando también el libro en papel? Lo contrario. Etcétera.

Distribución

Crear un circuito corto de fabricación, almacenaje y distribución 

Arpa fabrica cada año unos 80-100.000 libros. En España, cada libro recorre entre pocos kilómetros (si no sale nunca del almacén) y mil o dos mil kilómetros (si llega a una librería y es adquirido por un lector o devuelto al almacén) por carretera. Los ejemplares que viajan a América recorren muchos más kilómetros, primero en barco y después por carretera.

Arpa trabaja con los dos mejores distribuidores de libros de España, Les Punxes (con sede en Barcelona) y Machado (con sede en Madrid). Esto significa que tenemos dos almacenes principales: uno en Barcelona y otro en Madrid.

Recientemente hemos tomado la decisión de trabajar únicamente con Les Punxes (a partir de 2021), básicamente porque su almacén está situado en Barcelona, a pocos kilómetros de donde fabricamos los libros y del puerto de Barcelona, que es desde donde salen en barco hacia los países de América Latina.

De este modo, evitamos una cantidad considerable de kilómetros de transporte de libros por carretera al año. Todos los que recorren aquellos ejemplares que enviamos al almacén de Madrid pero que finalmente no llegan a la librería, antes de ser trinchados o incinerados o volver a Barcelona para la exportación. Porque hay que saber que un porcentaje elevado de ejemplares fabricados nunca sale del almacén. Pero este es un problema estructural que abordaremos más adelante.

En resumen, hemos intentado construir el circuito de fabricación y logístico más corto que hemos podido, tanto para España como para enviar libros hacia América Latina.

Respecto a América Latina. Debido a la relación de confianza que tenemos con nuestros proveedores locales, pero sobre todo debido a la elevada devolución estructural del sector editorial (que ronda el 40%), para una editorial española resulta medioambientalmente más interesante enviar libros fabricados en España que fabricar localmente.

Otra vez, este es un tema complejo y polémico. Nos encantaría discutirlo más en profundidad con personas que lo conozcan a fondo.

Impacto inducido

Esta es la prioridad que menos hemos trabajado en los cuatro y pico años de vida que tiene Arpa. También es nuestra prioridad número uno para los próximos tiempos.

Impacto inducido en los lectores

El impacto (medioambiental, social o político, etc.) inducido de una editorial está directamente vinculado con los libros que publica. En nuestro caso, hemos abordado poco las grandes problemáticas de la transición ecológica, como la mitigación y adaptación al cambio climático o la evolución del modelo energético y agroalimentario. Dicho de otra manera: aunque nos apasiona la sostenibilidad, no somos una editorial de referencia en este ámbito (y realmente ni siquiera lo hemos intentado). Sin embargo, ese es exactamente el objetivo. Para ello, estamos haciendo un trabajo importante de contratación de libros que propongan diagnósticos lúcidos de la situación y soluciones individuales y colectivas. Los primeros frutos deberían llegar en otoño de 2020 y a lo largo del año 2021.

Otra iniciativa estratégica clave para nosotros e íntimamente vinculada con el desafío del impacto inducido es Arpa Talks, un canal online (YouTube y podcast) de entrevistas largas con insiders en el que abordaremos grandes problemáticas actuales: medioambientales, pero también geopolíticas, sociales o empresariales.

Impacto inducido en el sector

Lo que haga o deje de hacer el microbio Arpa en materia de sostenibilidad siempre tendrá una importancia relativa comparado con las consecuencias de las decisiones que tomen grandes grupos como Planeta o Penguin Random House, que representan una cuota de mercado conjunta de cerca de 50%.

Por eso es fundamental que, además de hacer las cosas bien, dediquemos mucho esfuerzo a proponer cambios en el sector, principalmente comunicando en redes y tomando la palabra en los ámbitos adecuados: Gremio de editores y Gremi d’Editors, Ministerio de Cultura, Cambra del Llibre, Liber, másters de edición, prensa cultural, etc. Estamos en ello. En realidad, este texto es nuestra primera iniciativa en esta dirección. 

La antiprioridad: la ejemplaridad  

(O lo que es lo mismo, el 1% de la solución del que todo el mundo habla y que muchas veces impide avanzar de manera constructiva.)

La ejemplaridad y los ecogestos son importantes, porque sensibilizan a las personas, pero también son insignificantes energéticamente hablando. Cuando una empresa consume una tonelada de papel cada quince días, ¿cuánto puede importar que alguien se deje la luz del despacho encendida una noche? Poco… 

Además, la exigencia de ejemplaridad (de perfección) es el argumento predilecto de los que se oponen al cambio. Si no eres perfecto, ¿por qué me das lecciones? No te damos lecciones; solo intentamos progresar. 

Dicho todo esto: los principales impactos directos del equipo Arpa son el consumo de papel (y en menor medida de plástico), el consumo de agua y electricidad y el transporte. 

Respecto al papel y el plástico, reciclamos el 99% de nuestro consumo, principalmente galeradas (textos maquetados en fase de corrección). Respecto a la electricidad, tenemos un contrato con Som Energia, una cooperativa de electricidad de origen renovable (solar, eólica, biogás y biomasa). Por último, consumimos el único agua de grifo que puede consumirse en Barcelona, que es la de Aigües de Barcelona.

 

Dudas, frentes abiertos, fallas estructurales

Queremos terminar hablando de algunas cosas que no hacemos o hacemos mal, así como de fallas estructurales del modelo económico editorial en materia de sostenibilidad.

Los libros en papel no son (solo) de papel 

Así como los alimentos más insospechados contienen azúcar, también en los libros hay plástico. En concreto, todos los libros utilizan cola (hecha a base de poliuretano) para pegar la tripa y el plano de cubierta (los residuos de poliuretano tienen un impacto medioambiental importante). Además, la mayoría de cubiertas de libro están plastificadas, y plastificar una tirada de, por ejemplo, 3.000 ejemplares, requiere de unos 1.000 m2 de plástico.

El uso de cola de plástico nos parece difícil de evitar a corto plazo, porque no existen o como mínimo no conocemos productos y proveedores industriales ecológicos fiables. 

En cambio, el plastificado puede evitarse, o bien sustituyéndolo por un barnizado o bien sencillamente no tratando la cartulina de cubierta de ninguna manera. El problema es que una cubierta no se plastifica por capricho o estética, sino porque protege la cartulina de cubierta y por tanto aumenta la durabilidad o vida útil del libro. Esto es especialmente relevante en países calurosos como España, en los que los libros se manchan mucho en el almacén, durante el transporte y en el punto de venta, lo cual conlleva el riesgo de que acaben volviendo a los editores como “defectuosos”. 

En cualquier caso, lo lógico es que en el siglo XXI un libro de papel sea de papel y no contenga plástico. Por eso en los próximos meses probaremos el barnizado.

No sabemos de ninguna tinta de tripa de uso industrial de origen vegetal

Como ya hemos comentado anteriormente —y como también ocurre con la cola—, el problema que tenemos aquí es que no hemos sabido encontrar productos y proveedores que propongan, en este caso, tinta de tripa de origen vegetal. Seguiremos buscando hasta que encontremos alguna solución.

La mitad de los libros que se fabrican no se vende

Un porcentaje importante de los libros que se fabrican en España no sale nunca del almacén del editor o de sus distribuidores (es decir, no se coloca nunca en librería). Este porcentaje es difícil de evaluar, pero desde luego es de dos dígitos. Un porcentaje todavía mayor de libros (más del 30%) llega a la librería pero, como no se vende, finalmente vuelve al editor o al distribuidor (porque la librería siempre compra “con derecho a devolución”; es una particularidad del sector editorial).

Es posible que esto parezca una barbaridad —y desde luego lo es—, pero la verdad es que no existe ninguna solución milagrosa. Se trata de un problema multifactorial, cuya solución o mitigación requiere revisar el funcionamiento de todas las etapas de la cadena de valor del libro. Además, también tiene que ver con problemáticas todavía más fundamentales, como las tecnologías de impresión disponibles o la política del precio único del libro.

En cualquier caso, no es una problemática muy diferente de la del desperdicio alimentario. El 50% de los alimentos que se producen no se comen. Pues con los libros ocurre lo mismo.

El modelo económico editorial y el problema del impacto neto positivo

Al final de los finales, el principal problema ecológico de una editorial es el mismo que tienen la mayoría de actores económicos (y la sociedad o el planeta en su conjunto): para crecer, necesitamos vender más libros; y para vender más libros, necesitamos fabricar más libros; y fabricar más libros significa tener que aumentar nuestro impacto medioambiental.

¿Cómo se sale de este bucle en el que que las cosas te vayan bien significa que tu impacto medioambiental aumenta sin cesar? ¿Plantando árboles? No. Logrando que el ciclo de vida del libro sea “net positive”. Es decir, logrando que la cadena de valor del libro tenga un impacto medioambiental neto positivo (y no negativo), mediante la reducción de los impactos negativos y el desarrollo de servicios ecosistémicos con impacto positivo.

(*) Este texto está en estado de revisión y ampliación permanente. Por favor, no dudéis en enviarnos vuestras sugerencias a contacto@arpaeditores.com para que podemos explorar nuevas mejoras.