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Encuentra a tu tribu

Publicado el 27 octubre 2017

En la primavera de 2016 vio la luz la versión en lengua española de Reinventar las organizaciones de Frederic Laloux, cuya edición impulsé y prologué. El libro es el relato de un hallazgo: doce organizaciones de diferentes sectores, dimensiones y lugares del mundo que, sin conocerse entre ellas, han encontrado la misma respuesta a las siguientes preguntas: 

¿Cómo podemos alcanzar la plenitud de nuestro potencial humano, de nuestro ser, en nuestras organizaciones profesionales?

¿Cómo podemos modificar estructuras, prácticas, procesos y culturas organizacionales que hasta hoy «siempre han sido así» y «se han hecho así», pero que sabemos que podrían funcionar con más fluidez?

Para aquellos que no han leído Reinventar las organizaciones, esta versión ilustrada ofrece una lectura amena que les permitirá conocer los principios organizativos comunes de estas organizaciones —responsabilidad individual, plenitud y sentido evolutivo— y las prácticas concretas que realizan. Para los que sí conocen las organizaciones Teal, este libro es una oportunidad de recordar lo descubierto recientemente y una herramienta para abrir nuevas conversaciones, seguir compartiendo el mensaje y, tal como sugiere Frederic Laloux al final de este libro, encontrar a «nuestra tribu».

Este ha sido mi propósito: compartir el mensaje del libro y encontrar a mi tribu. A muchos de mis interlocutores les han surgido las mismas dudas. La primera, sobre la condición de necesidad del pleno convencimiento de la propiedad y de los órganos de gobierno de una organización sobre la conveniencia del modelo.

Creo que las cúpulas de las organizaciones están más cerca del modelo Teal de lo que parece y de lo que ellas mismas reconocen. Así lo transmiten en sus mensajes corporativos, en sus memorias de responsabilidad social corporativa y en las actividades de formación y desarrollo interno que impulsan. Hablan abiertamente sobre los grupos de interés, de la persona y el cliente como centro de la actividad, de la voluntad de servicio para atender a las necesidades de la comunidad, del bienestar social, de la iniciativa personal de cada trabajador, de la adaptación organizativa.

Me resisto a creer que los discursos que pronuncian los presidentes de las compañías en comunicaciones públicas sean siempre falsos. Es más, estoy plenamente convencido de que muchos son sinceros en su deseo de mejorar las cosas. Pero es posible que no hayan sabido encontrar el modo de hacerlo, pues crecieron, como casi todos, en otros paradigmas organizativos.

La segunda duda que surge en muchas conversaciones es la siguiente: ¿qué podemos hacer, mientras tanto? He contestado siempre igual: aparte de lo que sugiere Laloux en estas páginas, podemos formarnos en la comunicación no violenta (CNV) de Marshall Rosenberg. Creo que puede ser una gran palanca de transformación y que tiene mucho sentido en el ámbito de las organizaciones Teal. La CNV ayuda a identificar todas las violencias latentes en nuestra comunicación: juicios, exigencias, autoexigencias, órdenes, castigos, premios, culpas, amenazas y «tener razón». A mi entender, son actos de comunicación «piramidal» al servicio de una organización (familiar o profesional) con una estructura de poder y de control vertical, pero que en este nuevo modelo no resultan operativos y boicotean inconscientemente cualquier anhelo de transformación. La paz se aprende, un breve ensayo de Thomas d’Ansembourg y David van Reybrouck, ofrece herramientas útiles y concretas que dan respuesta a esta cuestión.

Aparte de estas dos dudas frecuentes, las conversaciones sobre este nuevo modelo arrancan con entusiasmo y convencimiento. Lo vi en los actos que, con la presencia del autor, se celebraron en Barcelona en el seno de organizaciones tan diferentes como el ayuntamiento —ante la alcaldesa Colau y directivos municipales— o la compañía Infojobs, en la escuela de negocios IESE. Ahí conocí a Ana Moreno, coordinadora del Grupo de Investigación en Organizaciones Sostenibles (GIOS) de la Universidad Politécnica de Madrid, quien ha impulsado la redacción de casos prácticos de personas y organizaciones españolas que están iniciando este proceso, como Jaume Gurt y, en el ámbito de las administraciones públicas, el Conservatorio Municipal de Música de Barcelona, donde ejerzo de gerente. He podido compartir con los músicos integrantes de la Joven Orquesta Nacional de España las propuestas de Laloux gracias al atrevimiento de su director, José Luis Turina, y el acompañamiento de David Peralta. Junto con Judit Commeleran, tallerista en CNV, he colaborado en esta línea con GGServeis, una pequeña empresa dedicada al cuidado de personas mayores, con voluntad de transformar su organización. Gracias, por cierto, a su fundadora, Isabel Ribell, conocí a Ner Group, una asociación de Euskadi de diferentes organizaciones unidas por un Nuevo Estilo de Relaciones (NER), muy acordes con las organizaciones Teal de Laloux. También he sabido de David Tomàs de Cyberclick y de su decidida apuesta por la plenitud y felicidad en el entorno laboral. Y, gracias al empeño de Miguel Castro Uceda, RTVE ha sido altavoz de algunas de estas iniciativas mediante un reportaje del programa «Para todos La 2».

Estas son algunas de las personas y organizaciones con las que he compartido mi convicción de que también en España y los países de habla hispana es posible reinventar las organizaciones. De ahí el valor de esta edición en lengua española, que nace de la visión y valentía de los fundadores de Arpa Editores, Joaquín y Álvaro Palau, miembros también de esta tribu.

David Martí Garcés

david@mel.cat

Septiembre de 2017